Los nuevos Samsung Galaxy S8 y S8+ son la respuesta de la compañía coreana al fiasco del Galaxy Note 7, que desde septiembre pasado se ha convertido en un terminal maldito en el mundo, prohibido en los aviones, después de que un buen número de ellos explotara. El fallo de diseño de las baterías de aquel modelo lastra la imagen de Samsung. El nuevo móvil tiene mucho por demostrar. Su nuevo diseño, que hace primar la pantalla por encima de todo, con marcos muy reducidos es casi impecable, aunque lastrado por una chapucera colocación del lector de huellas dactilares en la parte trasera. Su precio, por encima de los 800 euros, no le va a ayudar a combatir al iPhone 7. Tres sistemas de reconocimiento biométrico; una cámara que no mejora la de su antecesor S7; un nuevo asistente de voz, Bixby –al que le queda mucho que aprender de Siri, Google Assistant y Alexa–; carga inalámbrica ;y la posibilidad de funcionar como un ordenador son, entre otras, algunas de las características destacables del móvil presentado por la compañía coreana.

Hace tiempo que los estudios de mercado apuntan que una mayoría creciente del público pide al móvil grandes pantallas y al mismo tiempo un tamaño manejable. La única solución a esa paradoja aparentemente imposible de resolver es reducir los marcos. En el caso del Galaxy S8 la pantalla de curva en los laterales y los bordes se reducen a la mínima expresión en las zonas superior e inferior. Tanto que el botón de inicio ha sido suprimido y se encuentra situado como sensor de presión debajo de la pantalla.

Las pantallas, con tamaños de 5,8 pulgadas (S8) y 6,2 pulgadas (S8+), tienen una resolución de 2.960 x1.440 píxeles en ambos casos. Han definido una nueva proporción más cercana al tamaño con el que se ven las películas para perder de vista las franjas negras en las zonas superior e inferior cuando se utiliza de forma horizontal. La nueva relación 18,5:9 está más cerca de esa eficiencia que la 16:9, propia de los televisores. de los que incorpora también el tratamiento de imagen de alto rango dinámico (HDR Premium).

El procesador del Galaxy S8 y S8+ es de 64 bits y 8 núcleos (cuatro a 2,3 Mhz y cuatro a 1,7 Mhz), elaborado con tecnología de 10 nanómetros. La memoria es de 4 GB y el almacenamiento de 64 GB (ampliable a 256 GB).

Una esperada novedad del S8 es la sustitución del asistente S-Voice por el nuevo Bixby, que se acciona mediante un botón lateral y hace uso de tecnologías de inteligencia artificial, por lo que puede identificar, por ejemplo, un producto comercial y llevar al usuario hasta una opción de compra en un periquete. El reconocimiento de voz de Bixby es decepcionante. Además, sólo saldrá en inglés y en “español de Estados Unidos” (sic). Necesita mejorar en precisión y en recortar el retardo de sus respuestas, algo en lo que hoy en día le superan todos sus rivales. Samsung permitirá que las aplicaciones puedan hacer uso de su asistente. Hay un buen número de ellas en preparación, según la compañía.

La cámara trasera tiene unas características similares a la del Galaxy S7: 12 megapíxeles y una apertura muy luminosa, de 1.7. La cámara delantera es de 8 megapíxeles y apertura 1.7. El Galaxy S8 pesa 155 gramos y lleva una batería de 3.000 mAh. El S8+ pesa 173 gramos y su batería es de 3.500 mAh. En ambos casos, los teléfonos disponen también de carga inalámbrica por inducción. El móvil saldrá en tres colores: Midnight Black (negro medianoche), Orchid Gray (gris orquídea) y Artic Silver (plata ártico).

El Galaxy S8 y S8+ puede ser desbloqueado mediante huella dactilar, aunque el lector se ha situado en la parte trasera de la pantalla a la derecha de la cámara, que va centrada. Esa posición del sensor, muy incómoda, es lo peor del diseño de este móvil. Para evitar las contraseñas, el teléfono puede desbloquearse también mediante el iris, como ya hacía el malogrado Note 7, o por reconocimiento facial. En la parte de software, el nuevo móvil llevará la última versión de Android, Nougat, con una fuerte capa de personalización de Samsung.

Uno de los grandes saltos del Galaxy S8 son sus accesorios. Uno de ellos es el Samsung DeX, que convierte al móvil en un ordenador completísimo para trabajar en escritorio. Basta colocar el móvil en un pequeño soporte con ventilador para convertirlo en un PC en el que se pueden correr aplicaciones. Es una extensión que puede permitir a un usuario tener una sola máquina para soluciones tanto de movilidad como de mesa de trabajo.

Samsung ha rediseñado también su cámara panorámica Gear 360 y su carcasa de realidad virtual Gear VR, al que se ha añadido un mando para las manos que permite ejecutar acciones, como complementos del nuevo S8. La nueva cámara, más manejable, permite ser usada en directo en streaming y compartir en directo lo que está a su alcance a través de redes sociales. Además, el móvil permite controlar toda una serie de elementos del hogar, desde la nevera al aspirador, dentro de la plataforma Samsung Connect.

El móvil de Samsung está protegido como sus predecesores, contra agua y polvo. Los precios serán bastante altos: a partir de 809 € el S8 y 909 el S8+. Todo ello no ayuda a que la esperanza de la compañía coreana sea lo suficientemente competitiva ya no sólo ante el iPhone 7, sino tampoco ante sus rivales Android, como el LG G6 o el Huawei P9 .La fecha de lanzamiento del Galaxy S8 será el 28 de abril.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/tecnologia/20170329/421257734876/samsung-galaxy-s8.html

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