Boca y River empataron a dos tantos en un vibrante partido de ida de la final de Copa Libertadores que cumplió con las expectativas generadas.

Partido luchado, peleado a cada palmo, abierto a veces y con jugadas en ambos arcos, la final más importante (para muchos) de la historia del fútbol, se vivió a casa llena en La Bombonera del Barrio de Boca en Buenos Aires.

A pesar que River se pudo ver un poco más sólido en la cancha y en el manejo de los tiempos y los espacios, Boca fue el que siempre pegó primero, con un Benedetto certero como lo ha sido en estas instancias de Libertadores.

River por su parte aprovechó un autogol desafortunado en la segunda parte para dejar un empate en el marcador que les favorece para el partido de vuelta.

Gran partido vivido sin violencia y en un marco espectacular tras ser pospuestos por la fuerte tormenta que obligó a suspenderlo el sábado.

Ficha técnica:

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